Autora:
Msc.
Liuska Miranda Espinosa[1]
“No hay verdadera curación si no hay cambio de perspectiva, paz
espiritual y felicidad interior”
Resumen
Se tomó como punto de partida el tema
de la dinámica del sueño que tantos problemas genera y que generalmente se
asocia al consumo de psicofármacos, como refugio químico más conocido para
aquellos que han sufrido largas noches sin dormir o episodios cortos de sueño
superficial que dificultan la protección del sistema nervioso; esparciéndose
además a los efectos adversos, dependencia e interacciones negativas de los
medicamentos que actúan por principios activos. Todo ello ha permitido
plantearse algunas interrogantes sobre la efectividad de la Terapia Floral de
Bach en el tratamiento del insomnio, asociado a algún problema de salud agudo o
crónico con implicaciones en el proceso sueño–vigilia. Para responder a esta
pregunta se ha pretendido descentrar lo efectivo de un tratamiento no tóxico en
función del diagnóstico clínico floral de los pacientes adultos de 15 a 60 años
sin problemas de salud excluyentes, que con las referidas alteraciones en la
dinámica del sueño acudieron a la consulta de Medicina Natural y Tradicional
del Policlínico “Capitán Roberto Fleites González” y a la Farmacia Homeopática
del municipio de Santa Clara en el período de mayo 2003 a mayo 2004. El grupo
control con iguales criterios de exigencia se tomó del propio universo y se le
aplicaron tratamientos alopáticos convencionales, por lo que se realizó un
estudio cuasi–experimental que permitió comparar dos muestras no relacionadas
de 25 pacientes cada una.
En el grupo estudio se usaron las
flores del Sistema Bach atendiendo a la identificación caracterológica del
paciente. El insomnio se presentó con más frecuencia en el sexo femenino,
fundamentalmente de 45 a 60 y de 15 a 29 años asociado a afecciones de
compromiso somático como la hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, asma
bronquial, osteoartritis, alergia, hipercolesterolemia, gastritis, diabetes
mellitus, y a afecciones de compromiso psicoemocional como preocupaciones y
pensamientos atormentantes, síndrome depresivo, síndrome ansioso, temor,
impaciencia e intolerancia, indecisión y confusión, tensión y gran agotamiento.
Las esencias florales utilizadas en este trastorno de salud fueron Agrimony,
White Chestnut, Gentian, Vervain, Impatients, Mimulus, Walnut, Scleranthus,
Aspen, Oak, Beech, Centaury y Clematis.
La Terapia Floral de Bach demostró
ser igualmente efectiva en el insomnio que las modalidades terapéuticas
alopáticas con benzodiazepinas y antihistamínicos independientemente de la
naturaleza más somática o psicoemocional de los problemas de salud. Se
mostraron respuestas favorables en menos consultas con las esencias florales,
predominio de extensiones y ventajas en el registro de efectos adversos exclusivo
de las terapéuticas convencionales.
Introducción
El sueño es un estado fisiológico,
normal, que sucede con regularidad, cada día, y alterna con el estado de
vigilia, propio del estar despierto. Está presente durante toda la vida, pero
con características distintas a lo largo de la misma. El sueño se impone como
necesario para que el organismo funcione normalmente (1, 2). La alteración del
sueño más frecuente en consulta es el insomnio y consiste en la incapacidad o
dificultad para dormir, porque cuesta conciliar el sueño, por despertares
durante la noche, acortamiento del sueño, despertar precoz o una disminución de
la calidad (sentirse cansado después de varias horas de sueño). (1-4)
Distintas enfermedades con más
manifestaciones psíquicas o somáticas o con síntomas de diversa naturaleza
pueden asociarse a disturbios en el sueño, así como algunos de los tratamientos
utilizados para tratar estas enfermedades; sustancias de consumo habitual como
el café, la nicotina, el alcohol y el consumo de otras drogas pueden producir
insomnio. A veces, son los hábitos de vida los que introducen comportamientos
que interfieren el sueño normal hasta generar insomnio, como sucede en el
estrés, entorno muy ruidoso, temperaturas extremas, cambios de horarios, etc (1).
Se han descrito diferentes
clasificaciones de insomnio: De acuerdo con la intensidad (leve, moderada o
grave) (3). En relación con su duración se distinguen tres tipos:
transitorio (2–3 días de duración), de corta duración (menos de tres semanas) y
de larga duración o crónico (mayor de tres semanas) (3, 5, 6). Según la naturaleza y su modo de
presentación, puede ser: de conciliación como expresión más frecuente, de
mantenimiento o despertar precoz (3, 6, 7).
En lo que respecta a la causa que lo
origina se clasifica en primario (no es posible determinar la causa) o
secundario (debido a otros problemas de salud) como trastornos psíquicos,
enfermedades crónicas, situaciones de abuso de alcohol u otras sustancias;
también puede aparecer como un efecto adverso de diversos fármacos. La mayoría
de los insomnios suelen ser secundarios (3, 7).
.
El insomnio provoca consecuencias que
afectan las actividades diurnas del que lo padece tales como: somnolencia
diurna, dificultad en la concentración, de la atención y en la memoria,
disminución del rendimiento en el trabajo, incremento del ausentismo, fatiga y
accidentabilidad, deterioro de las relaciones interpersonales en el trabajo y
estudio (3, 8, 9), a la vez que
puede alterar las relaciones afectivas y la actividad sexual, mediatizada por
sustancias consumidas y por los propios trastornos del sueño.
La prevalencia del insomnio a nivel
de la población general es variable (según las encuestas se sitúan desde el 1 %
al 48 %). En países como Colombia, la prevalencia en las mujeres es
del 40 %, 30 % en los hombres, 50 %
en las personas mayores de 65 años. El 28,5 % de los
japoneses padece de insomnio y siete
millones de taiwaneses lo sufren por presión laboral. En Argentina unos ocho
millones de adultos sufren en distintos grados de este padecimiento, que
invariablemente está relacionado con un factor estresante (la devaluación, la
pérdida de algún bien material sumado a problemas personales de distinto
origen). En España se considera que el 35 % de la población lo padece y en los
Estados Unidos, el insomnio produce más
días laborales perdidos que los estados gripales (5, 10-14).
Existen tratamientos para el insomnio
con medicamentos y sin ellos. Como tratamiento medicamentoso se han utilizado
los barbitúricos y otros sedantes como el meprobamato; sin
embargo en la actualidad no se
considera que existan razones suficientes para continuar su uso, ya que tienen
un perfil riesgo–beneficio (R–B) menos favorable que las benzodiazepinas (BZD),
las cuales pueden ocupar un lugar a veces importante en el tratamiento, pero
siempre parcial y limitado en el tiempo. Actualmente en nuestro mercado se
dispone de clordiazepóxido, diazepam y nitrazepam que se caracterizan por tener
una vida media mayor o igual a 24 horas (vida de intermedia a larga)
y por producir efectos secundarios como somnolencia, mareo, sedación,
disminución de las habilidades psicomotoras, confusión y astenia muscular.
Pueden producir además reacciones de hipersensibilidad, depresión respiratoria
y dependencia (6, 15, 16).
Los tratamientos sin medicamentos
incluyen: Educación y medidas de higiene del sueño, técnicas de relajación,
entrenamiento autógeno, hipnoterapia, cronoterapia (terapias de cambios de
horario), fototerapia (terapia de la luz), terapia cognitiva y psicoterapia,
además de otros tratamientos alternativos como el herbalismo (valeriana,
manzanilla), la aromaterapia (aceites esenciales de manzanilla, lavanda,
neroli, rosa y mejorana), la homeopatía, acupuntura, auriculoterapia, la
terapia floral de Bush o esencias australianas y las de California (6).
Consideramos de interés el estudio y
atención del insomnio secundario por ser bastante frecuente y afectar a
personas que generalmente están en períodos productivos de su vida que pueden
responder satisfactoriamente a una terapia más inocua y económica, con la
opción del Sistema Terapéutico de Bach que contrasta con los riesgos de
dependencia, efectos adversos e interacciones negativas de los medicamentos alopáticos.
Un gran número de pacientes con
problemas de insomnio pueden ser tratados sin medicamentos, lo que sería más
sencillo, económico y accesible (argumento que motiva este estudio de
aplicación de un sistema de tratamiento que deviene en la Terapia Floral de
Bach) la cual integra al hombre en su totalidad como cuerpo, mente, emociones y
espíritu, así como armoniza gracias a su característica vibracional el cuerpo
energético del paciente. Esta terapia no tiene principios moleculares activos,
es compatible con cualquier tratamiento que el paciente lleve a cabo ya sea
alopático u homeopático, no inhibe ninguna medicación, no es tóxica ni produce
acostumbramiento como sucede con los fármacos químicos (17, 18).
El conocimiento de la evolución clínica
del insomnio, de las reacciones adversas o efectos indeseables de los fármacos
alopáticos, de la necesidad de terapias que mejoren la calidad de vida de estos
pacientes motiva a preguntarnos:
·
¿La
Terapia Floral de Bach será capaz de resolver el insomnio con igual efectividad
que las terapias alopáticas con benzodiazepinas y antihistamínicos?
Para darle solución a este problema
nos planteamos la siguiente hipótesis:
·
La
Terapia Floral de Bach es igualmente efectiva en el tratamiento del insomnio
que los tratamientos alopáticos con benzodiazepinas y antihistamínicos.
Este compromiso hipotético nos lleva
a plantear los objetivos de este estudio:
Objetivo General
·
Demostrar
que la Terapia Floral de Edward Bach en el insomnio es igualmente efectiva que
los tratamientos alopáticos con benzodiazepinas y antihistamínicos.
Objetivos Específicos:
1. Evaluar la evolución clínica de los pacientes
seguidos con ambas modalidades
terapéuticas.
2. Identificar respuestas al tratamiento floral como movilizaciones
y extensiones.
3. Diferenciar las reacciones adversas que produce la
terapia alopática utilizada.
Metodología
Se realizó estudio cuasi–experimental
en dos muestras no relacionadas de pacientes tomados del universo de los que
acudieron a consulta por insomnio, de acuerdo con el diagnóstico clínico floral
efectuado en la consulta centralizada de Medicina Natural y Tradicional del
Policlínico Comunitario Docente “Capitán Roberto Fleites González” y la
farmacia Homeopática de la ciudad de Santa Clara, en el período comprendido de
mayo 2003–mayo 2004.
A partir de ello se integró una
muestra de 50 pacientes y la asignación a los grupos de tratamiento fue de 25
para el grupo control donde se aplicó tratamiento alopático convencional para
los que acudieron al Policlínico Comunitario Docente “Capitán Roberto Fleites
González” y 25 para el grupo estudio o experimental atendido en la farmacia
Homeopática con las flores del Sistema Bach orientadas desde la identificación
caracterológica del paciente.
Se respetaron los principios éticos
para la experimentación en seres humanos y se exigió el
consentimiento informado de cada
paciente beneficiado de uno u otro tratamiento.
Los criterios de inclusión fueron:
La autorización de las personas mediante el acta de consentimiento
informado.
Diagnóstico de insomnio secundario.
Personas con edades entre 15 y 60 años de edad, de ambos sexos y razas.
Los criterios de exclusión fueron:
Negación a continuar el tratamiento.
Ausencia a una de las reconsultas.
Mudanza.
Personas menores de 15 años y mayores de 60 años de edad.
Al grupo control se aplicó
tratamiento convencional con nitrazepam y benadrilina, una tableta de cada una
antes de dormir; mientras que a los pacientes incluidos en el grupo experimental
se le administró tratamiento con terapia floral por vía sublingual (una fórmula
compuesta por las esencias de acuerdo con el diagnóstico clínico floral) cuya
dosis fue de cuatro gotas sublinguales
cada 6 horas diariamente. Además en la fórmula sublingual se incluyó la flor
caracterológica de cada paciente, la que se determinó mediante Entrevista
Floral.
Las esencias florales que
constituyeron la fórmula personalizada de cada paciente fueron: Agrimony, White
Chestnut, Gentian, Vervain, Impatients, Mimulus, Walnut, Sleranthus, Aspen,
Oak, Beech, Centaury, Clematis, utilizándose también como flores
caracterológicas (con excepción de White Chestnut, Walnut, Aspen); 2 pacientes
fueron Agrimony, 2 Gentian, 3 Vervain, 6 Impatients, 5 Mimulus, 2 Scleranthus, 2
Oak, 1 Beech, 1 Centaury y 1 Clematis.
Entre las combinaciones florales más
frecuentes se hallan: Agrimony, Vervain, White Chestnut aplicada en 6
pacientes; Agrimony, Impatients, White Chestnut en 4 pacientes; Agrimony,
Vervain, Scleranthus en 3 pacientes; Agrimony, Gentian, Mimulus en 3 y
Agrimony, Gentian, Aspen en 2 pacientes.
La fórmula que se administró por vía
sublingual se preparó en un frasco de cristal color ámbar (previamente esterilizado).
Se vertieron en el frasco 30 ml de vehículo hidroalcohólico, y posteriormente
se le agregaron dos gotas de cada esencia floral y se agitó el frasco.
El tratamiento se aplicó durante un
período de un mes y la reconsulta para ambos grupos fueron semanales durante el
tiempo en que se aplicó el tratamiento. El medicamento convencional fue
comprado por cada paciente en la farmacia de su área de salud, mientras que el
tratamiento floral fue adquirido en la farmacia Homeopática de Santa Clara.
Se realizaron entrevistas donde se recogieron datos generales del paciente (nombre y apellidos, edad, sexo, color de la piel, antecedentes patológicos personales, datos sobre el sueño y la vigilia (incluyendo la historia del sueño). Para determinar la flor caracterológica de cada paciente se aplicó un cuestionario desarrollado a partir de los manuscritos originales del doctor Edward Bach. Mediante la entrevista, se obtuvo también la evolución clínica de los pacientes a los tratamientos que se les aplicó. Se incluyó una pregunta mixta para conocer la presencia de reacción adversa a la terapéutica.
Análisis y discusión de los
resultados
En la tabla 1 se observa la
distribución de los pacientes de acuerdo con la edad y sexo de los grupos
control y estudio. Del total de 50 pacientes estudiados (25 para cada grupo)
que padecen de insomnio 17 (68%) del sexo
femenino pertenecen al grupo control y 18 (72%) del mismo sexo al grupo estudio, mientras
que 8 (32%) pacientes del sexo masculino pertenecen al grupo control y 7 (28%)
son del grupo estudio.
En ambos grupos se evidencia un
predominio del insomnio en las féminas de los diferentes grupos de edades
fundamentalmente de 45 a 60 y de 15 a 29 años, lo cual no ocurre en el sexo
masculino que representa un menor número, aspectos que coinciden con la
literatura consultada (9, 10, 12, 21) donde se plantea que el insomnio es
más frecuente en las mujeres y las edades en que aparece varía en los distintos
estudios realizados en diversos países aunque con este estudio nos acercamos al
realizado por Eloida Pedrosa (9) en la farmacia Homeopática de Santa Clara donde se
concluyó que las personas que acuden con alteraciones del sueño son
mayoritariamente mujeres en los grupos de edades comprendidos entre 26 y 31
años y 41 y 50 años.
Estos resultados hablan de la demanda
en consulta de la morbilidad declarada, no de la oculta que puede existir sin
acudir a consulta, lo que es más probable en el sexo masculino que en el
femenino.
En la composición sexual no existe
diferencia significativa entre ambos grupos de acuerdo con la prueba de
independencia aplicada. Se obtuvo un valor de Chi-cuadrado no significativo.
Igual resultado se obtuvo al comparar los grupos de edades, dando Chi-cuadrado
un valor de [X2 C = 0.029 (p > 0.05)] para gl = 1 y [X2 C = 5.210 (p >
0.05)] para gl = 2.
Tabla1. Distribución de los pacientes de acuerdo con la edad y
sexo.

En la tabla 2 se
aprecia el modo de presentación del insomnio antes y después de la aplicación
de ambas terapias. Véase que fue más frecuente la conciliación difícil seguida
por el despertar precoz y luego el despertar medio, resultados que aunque no se
corresponden con los del “Estudio Epidiemológico de los trastornos del sueño en
la población general”realizado en Madrid por diversos autores(30) donde el despertar
temprano constituyó la alteración del sueño más frecuente, son similares a los
resultados obtenidos en el estudio realizado por Eloida Pedrosa en la farmacia
Homeopática de Santa Clara.
Del total de 50 pacientes que
presentaron insomnio de modo diferente antes de la aplicación de las terapias,
19 (76%) pertenecientes al grupo control después de aplicar la terapia
convencional o alopática recuperaron el sueño continuo o suficiente y sólo 6
(24 %) se mantuvieron con el sueño insuficiente. En el grupo estudio después de
la aplicación de la Terapia Floral de Bach 23 (92%) pacientes recuperaron el
sueño continuo o suficiente y sólo 2 (8%) se mantuvieron con el sueño
insuficiente, lo que demostró al concluir la investigación que el insomnio se
resolvió en un alto por ciento para ambos grupos, lo que nos permite afirmar
que tanto los medicamentos convencionales (nitrazepam y benadrilina) como las
esencias florales de la Terapia Floral de Bach aplicadas según el diagnóstico
clínico–floral y la identificación caracterológica de los pacientes son capaces
de eliminar el insomnio, todo lo cual coincide con otros estudios realizados
donde se comparan tratamientos alopáticos con tratamientos alternativos en este
trastorno de salud (31, 32).
Es importante señalar que la Terapia
Floral de Bach actúa sobre los estados emocionales de los seres vivos porque
corrige el desequilibrio emocional en el campo energético de los mismos y cura
así la enfermedad producida en el cuerpo físico, o sea el agente curativo actúa
sobre las causas y no sobre los efectos (27).
Tabla 2.
Modo de presentación del insomnio antes y después de la aplicación de ambas
terapias.

En la tabla 3 se representa el número
de consultas necesarias para que los pacientes de ambos grupos refieran la
desaparición del sueño insuficiente (insomnio) o restablecimiento del sueño
suficiente. Obsérvese que en el grupo control 5 (20%) pacientes dejaron de
padecer insomnio en la segunda consulta,12 (48%) en la tercera consulta y sólo
2 (8%) en la cuarta mientras que en el grupo estudio 13 (52%) pacientes dejaron
de padecerlo en la segunda consulta,7 (28%) en la tercera y 3 (12%) en la
cuarta o sea el mayor porcentaje de
pacientes de este último grupo
refirió la desaparición del sueño insuficiente (insomnio) o restablecimiento
del sueño suficiente en la segunda consulta (7 días), lo que no ocurrió en los
pacientes del grupo control donde en cifras más elevadas desapareció este
trastorno en la tercera consulta (15 días), datos que coinciden con lo referido
por Claudia Stern y otros autores consultados (15, 27, 28) que afirman que los
efectos de la Terapia Floral de Bach son más rápidos, entre las 3 horas y los 7
días de comenzada a tomar la fórmula en los casos agudos, aunque puede tardar
hasta 15 días la verificación de algún cambio en los caracterológicos, mientras
que con los fármacos alopáticos con un curso de 2 a 3 semanas de tratamiento se
debe conseguir la eliminación casi total de los síntomas, además estamos de
acuerdo con en que la Terapia Floral de Bach actúa integralmente en
enfermedades tanto psíquicas como orgánicas y son más rápidos sus resultados
clínicos en las enfermedades psíquicas (28) independientemente de que se conoce
que el insomnio tiene muchas veces una enfermedad de base.
En la comparación del grupo control
con el estudio se halló diferencia significativa [tc=2,357 (p<0,05)] en la
categoría de 2 consultas, al aplicar la prueba t de Student.
Tabla 3.
Número de consultas necesarias

Las respuestas presentadas al
tratamiento floral se reflejan en la tabla 4. De 25 pacientes tratados con
esencias florales de Bach 8 (32%) presentaron respuestas, 6 (24%) extensiones,
4 de Impatients a White Chestnut, en la que a la aceleración de Impatients, se
añade la repetición obsesiva de contenidos mentales, 1 de Mimulus a Gentian que
se explica porque la receptividad de Mimulus y la extrema sensibilidad lleva
con frecuencia al desánimo, 1 de Centaury a Willow que se considera algo muy
positivo en cuanto una persona normalmente servil y subordinada se modifica con
un resentimiento que se manifiesta con una estupenda transformación (para un
primer momento) y 2 (8%) movilizaciones, lo que nos permite apreciar que las
extensiones son mas notables que las movilizaciones siendo la extensión de Impatients
a White Chestnut bastante frecuente, así lo afirma Ricardo Orozco (33).

En la tabla 5 se plantea la evolución
clínica de los pacientes seguidos con ambas terapias. Del total de 50 pacientes
investigados 42 (84%) evolucionaron adecuadamente al tratamiento, de ellos 23
(92%) integran el grupo estudio y 19 (76%) el grupo control. Sólo no
evolucionaron adecuadamente 8 (16%) pacientes, 6 (24%) pertenecen al grupo
control y sólo 2 (8%) al grupo estudio, por lo que puede plantearse aunque en
la bibliografía consultada no se aborda el tema de esta forma, que en el grupo
estudio casi todos los pacientes tienen una evolución adecuada con excepción de
2 pacientes (no tuvieron fe en el
tratamiento y no lo cumplieron de
manera adecuada) debido a que las esencias florales actúan gracias a su
característica vibracional sobre el campo energético del paciente y produce
efectos que se manifestarán inicialmente en los estados emocionales y
posteriormente en la materia armonizando el desequilibrio presente (34).
Los resultados alopáticos han sido
comparados con otros estudios que coinciden con éste en que no existen
diferencias de magnitud entre los tratamientos farmacológicos y otras terapias
alternativas (auriculoterapia, acupuntura corporal, terapia del comportamiento)
(31, 32).
Al aplicar la prueba de independencia con Chi – cuadrado se encontró que entre el grupo control y estudio no se presentó significación [X2 C = 2.381 (p > 0.05)] por lo que se puede
considerar que la evolución clínica
es independiente de los grupos.

Tabla
6. Insomnio de acuerdo al diagnóstico
clínico floral

En la tabla 6 se presentan los pacientes de ambos grupos con las afecciones de compromiso somático y psicoemocional asociadas con el insomnio. Véase la relación de enfermedades somáticas en la tabla en orden descendente: La hipertensión arterial se presentó en 12 pacientes (48%) y la diabetes mellitas en 2 (8%) solamente. En los pacientes con insomnio asociado a afecciones psicoemocionales ocuparon un mayor porcentaje las preocupaciones y pensamientos atormentantes en 20 (80%), el síndrome depresivo en 15 (60%); le siguieron en orden decreciente el síndrome ansioso 11 (44%), temor 9 (36%), impaciencia e
intolerancia 6 (24%), indecisión y
confusión 5 (20%), tensión 2 (8%) y gran agotamiento 1(4%). Los anteriores
resultados se correspondieron con los del estudio “Terapia Floral en la
Disarmonía que anticipa el insomnio” (9) y otras fuentes bibliográficas
consultadas, donde diversos especialistas consideran (aunque no han presentado
el tema de esta forma), que en gran medida el insomnio es causado o es un
síntoma de alguna enfermedad de compromiso somático o psicoemocional entre las
que se describen la hipertensión arterial, cardiopatías, depresión, ansiedad,
estrés y otras (4, 23, 35 - 37).
No se observan diferencias
significativas (p > 0.05) en ninguna de las enfermedades.
En la tabla 7 se evidencia la
efectividad de la Terapia Floral de Bach en el insomnio según el diagnóstico
clínico floral; la Terapia Floral de Bach fue efectiva en el 100% de lo
pacientes con compromiso somático y psicoemocional excepto en la HTA donde
alcanzó 80 % y en el asma bronquial (66,7%) debido a que dos pacientes no
evolucionaron adecuadamente, resultados que no han sido tratados de esta forma
por ninguna literatura; pero coincidimos en que la Terapia Floral de Bach es un
tratamiento holístico que integra al hombre en su totalidad como cuerpo, mente,
emociones, espíritu y ayuda al paciente, ya sea con una enfermedad de base o
sin ella, a reequilibrar sus emociones, en pos de una mejor calidad de vida (15, 25).
Tabla 7. Efectividad
de la terapia floral en el insomnio y problemas de salud asociados

En la tabla 8 se relacionan las
reacciones adversas con la aplicación del tratamiento convencional o alopático.
En los pacientes que las refirieron pudieron ser una o varias de ellas: la
sedación (44%), somnolencia (32%), astenia muscular (28%), pérdida del apetito
(20%) y mareos (12%), mientras que en el grupo estudio no hubo reacción
adversa. La literatura consultada reporta la presencia de dichos efectos
adversos a los medicamentos utilizados en el grupo control (nitrazepam y
benadrilina) y la no existencia de efectos indeseables en el tratamiento con
las esencias florales de Bach (17, 18), lo que coincide con este estudio.
Tabla 8. Reacciones
adversas presentadas con la aplicación del tratamiento convencional

Las esencias
florales utilizadas en el tratamiento del insomnio se evidencian en la tabla 9,
Agrimony fue la flor más ansiolítica del sistema Bach y se utilizó en la
fórmula floral de 19 (76%) pacientes por su acción en la ansiedad permanente,
en toda tortura (tormento interior o pensamientos torturantes), ya que hace
aflorar contenidos bloqueados en el inconsciente (función eminentemente
transpersonal) y como armonizadora del miedo en todas sus expresiones (33, 38, 39). Además, se empleó
por su probada efectividad en las enfermedades gástricas para tener que
mantener la sonrisa forzada y los espasmos gástricos, para la relajación en el
asma, en la hipertensión arterial por exceso de actividad y estrés (41, 42), en las
taquicardias asociadas a los terrores nocturnos que despiertan o sobrevienen al
despertar en la noche (9), todo lo cual coincide con la literatura especializada que
se consultó.
White Chestnut, flor de la
“maquinación mental” se indicó a 12 (48 %) pacientes para los pensamientos indeseados
y repetitivos que se erigen como la mayor causa de insomnio, cuando éste se
produce por preocupaciones sin resolver (39). Según la bibliografía consultada
esta flor proporciona tranquilidad mental y tiene efectos en la confusión e
indecisión (41, 43).
Gentian, flor “de la incertidumbre,
el pesimismo, el derrotismo y el desaliento” (estados emocionales que
interfieren en el sueño) se usó en 9 (36 %) pacientes por su acción
antidepresiva y por la fragilidad (patrón transpersonal), o sea el fracaso de
los mecanismos fisiológicos del sueño que se expresa en la conducta reforzadora
del que apuesta de antemano a que no podrá dormir y se queda despierto (9, 33, 40). Esta flor
proporciona ánimo, ayuda a superar la depresión y la melancolía que sobrevienen
por causas conocidas o desconocidas, permite vislumbrar un mañana mejor,
efectos que concuerdan con los referidos por Andreas Korte (43) y otros autores en
sus escritos (39, 41).
Vervain, flor “del fanatismo, el exceso de tensión y el entusiasmo exagerado” se prescribió a 8 (32%) pacientes para la tensión que impide sueño, la sobreexpresión manifiesta, la hipervigilancia (patrón transpersonal) con respecto a su horario de sueño, a las horas de vigilia, a la conducta de los durmientes próximos, a los conceptos rígidos sobre el dormir y al hecho de no interrumpir el estrés por exceso de tensión (9, 33, 40). Vervain proporciona calma y se emplea también en la HTA por el exceso de actividad y estrés, las enfermedades cardíacas, en las enfermedades gástricas (contra la tendencia de proponerse demasiadas cosas) así lo valida la bibliografía revisada (41 – 43).
Impatients, flor de la “impaciencia e
intolerancia” se empleó en 6 (24%) pacientes para bajar revoluciones, como
relajante (39). La literatura recoge que esta flor se utiliza en la
aceleración (patrón transpersonal) como taquicardia, hipertensión arterial,
ansiedad, depresión ansiosa, además proporciona paciencia y elimina la tensión
mental (43).
Mimulus, flor de los “miedos
precisos, definidos” se usó en 5 (20%) pacientes que presentaron temores de
origen conocido (a la enfermedad, a la muerte, a dormir). De acuerdo con la
literatura consultada Mimulus favorece la liberación y se emplea en la
hipertensión arterial, el asma y la depresión en caso de miedo (41, 43).
Walnut, flor de los cambios, se indicó a 4 (16%) pacientes que experimentaron hipersensibilidad (sensación de estar expuestos, de que las circunstancias y los sucesos le superan), y atribuyeron excesiva importancia a los despertares o a la dificultad de conciliar el sueño para producir cambios en los estilos de vida favorecedores del sueño y en los conceptos esteriotipados sobre el dormir (9) lo que posibilita el corte y adaptación a las nuevas situaciones (patrón transpersonal o a la nueva cualidad del durmiente) (33, 40). Según investigaciones consultadas Walnut se utiliza en la depresión a consecuencia de falta de fuerza para imponerse (41).
Scleranthus, flor de la
incertidumbre, se prescribió a 3 (12%) pacientes por el concepto e desfase: cuando
algo debería producirse en un momento, ocurre en otro, lo hace de otra manera,
o no lo hace, en el insomnio a la hora de dormir no hay sueño, pero sí en otro
momento (33, 40). Esta flor proporciona estabilidad, combate la indecisión
y de acuerdo con la bibliografía revisada tiene efectos en la hipertensión
arterial y la depresión (41, 43).
Aspen, flor de los “miedos indefinidos” fue prescrita a 2 (8%) pacientes con insomnio debido a la percepción del sueño como una forma de muerte, es decir miedo a morir (dormir). Esta flor conecta con lo onírico directamente, proporciona confianza, tiene acción sobre los miedos indefinidos, presagios, supersticiones, despertares por voces, timbres o llamadas inexistentes, así aparece en la literatura consultada (9, 43).
Oak se prescribió a 2 (8%) pacientes como flor tipo o caracterológica por ser obsesivos en el trabajo hasta llegar al agotamiento que produce insomnio. La literatura afirma que esta flor proporciona fuerza o sea permite recuperar energías después de un esfuerzo excesivo, ayuda a tomarse las obligaciones de una forma más moderada, y se utiliza en la hipertensión arterial y en las enfermedades cardiovasculares (23, 41, 42).
Beech se indicó a 1 (4%) paciente
como flor tipo o caracterológica por ser intolerante y obstinado para
proporcionar tolerancia y suavizar tensiones en la parte superior del cuerpo.
Beech se emplea además según diversos autores en las alergias para la
intolerancia interior y exterior (41, 43).
Centaury fue usada en 1 (4%) paciente como flor tipo o caracterológica por extralimitarse en su deseo de agradar llegando al servilismo, no sabe decir no. Esta flor proporciona liberación y tiene efectos en la depresión, miedo e incertidumbre según lo planteado por diversos autores (41, 43).
Clematis se empleó en 1 (4%) paciente
como flor tipo o caracterológica por ser soñador, son exceso de fantasía, para
hacerle estar en la realidad. Se utiliza de acuerdo con otros autores en la
depresión con relación a los deseos de muerte y para ayudar en la concentración
(41, 43).
Tabla 9. Esencias florales utilizadas
en el tratamiento del insomnio

Resultados Fundamentales
·
El insomnio es más frecuente en el sexo femenino, fundamentalmente
en los grupos de edades de 45 a 60 y de 15 a 29 años.
·
Entre las afecciones de compromiso somático asociadas al
insomnio se encuentran la hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, asma
bronquial, osteoartritis, alergia, hipercolesterolemia, gastritis y diabetes
mellitus.
·
En las afecciones de compromiso psicoemocional se hallan el
insomnio por preocupaciones y pensamientos atormentantes, síndrome depresivo,
síndrome ansioso, temor, impaciencia e intolerancia, indecisión y confusión,
tensión y gran agotamiento.
·
Las esencias florales utilizadas en las fórmulas
personalizadas de los pacientes fueron:Agrimony, White Chestnut, Gentian,
Vervain, Impatients, Mimulus, Walnut, Scleranthus, Aspen, Oak, Beech, Centaury,
Clematis; se utilizaron también como flores caracterológicas (con excepción de
White Chestnut, Walnut, Aspen).
·
Las combinaciones florales más frecuentes fueron: Agrimony,
Vervain, White Chestnut; Agrimony, Impatients, White Chestnut; Agrimony,
Vervain, Scleranthus; Agrimony, Gentian, Mimulus y Agrimony, Gentian, Aspen.
Conclusiones
La Terapia Floral del Sistema de Edward Bach ha demostrado ser igualmente efectiva en el tratamiento del insomnio que las modalidades terapéuticas alopáticas con benzodiazepinas y antihistamínicos, independientemente de la naturaleza a predominio somático o psicoemocional y con respuestas favorables en menos consultas con las esencias florales, asociadas a muchas extensiones y a ventajas con respecto a los tratamientos alopáticos en cuanto al registro de efectos adversos, que aparecen con carácter absoluto en las terapias convencionales presuponiéndose que la relación riesgo – beneficio con la utilización de las esencias florales justifica el uso de esta terapéutica.
Recomendaciones
·
Promover la realización de investigaciones relacionadas con
el uso de la Terapia Floral de Bach, profundizando en las modificaciones
neurofisiológicas en los estudios de sueño a partir de la aplicación de esta
modalidad terapéutica.
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